lunes, 4 de mayo de 2009

Escrito capital

Agradecido estoy de tener grandes amigos en mi vida. Agradecido aún más de tener, entre estos grandes amigos, a mis dos mejores amigos. Aquellos que me acompañan también cuando no están presentes, aquellos que me acompañan también en el silencio, aquellos que me hacen crecer y aprender cuando converso con ellos, cuando vivo y comparto con ellos.
Uno de mis dos mejores amigos me dice siempre que escriba, que le gusta como escribo y que podría escribir. Que quizás escribir me haría bien, me serviría.
Mi otro gran mejor amigo escribe. Escribe bastante, por trabajo y por el mero placer de escribir. Escribe bien, me gusta como escribe. Escribe para él, para sus amigos y personas en particular, y escribe también para el mundo, para el resto que quiera leerlo.
Yo escribo pocazo, muy sólo de vez en cuando. Pero pienso bastante... al menos así me parece. Y de estas cosas, que a veces pienso, me gustaría escribir más, pues casi no lo hago. Una de las cosas que he pensado ultimamente es que el día en que comience a escribir cambiará mi vida.